Hombre, ya no quiero ser hombre
La presión por transformar nuestra masculinidad se ha convertido en una preocupación permanente. Hasta el punto en que yo, un "hombre", ya no quiero ser hombre. Quiero librarme del peso de esa palabra. Pues he visto el dolor que ha causado y el odio que fomenta. El hombre es, y siempre ha sido, menos amable que el resto de la humanidad. Pienso en las guerras.

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